"La Hamaca", do pintor cubano Mariano Rodríguez
"Mi Habana:
Mi Habana es una ciudad única, seductora, enajenante, histórica, histérica; Con mucho sol y poca luz; con mucho agua... albañal. Es una ciudad de muchas mujeres. Ciudad de contradicciones.
La Habana es la única ciudad del mundo donde tu le preguntas a los taxistas para donde van, y ellos te responden a voces, a veces. Los taxistas son como los dueños de la ciudad; y no solo de la ciudad, sino también del lenguaje.
La habana es una ciudad maravillosa. Es la ciudad de las colas; colas del pan, colas de guagua, refresco gaseado de cola. La ciudad de las colas:
La Habana; es inconfundible. Imagínense por ejemplo, 200 italianos haciendo cola en Roma pa' comerse una pizza. ( No pueden ).
Yo tampoco; porque desafortunadamente, jamás he ido a Roma. La cola en la Habana tiene su ética y sus reglas. Se puede poner un amigo, se puede rotar, y se puede marcar 2 veces. Párese 5 minutos donde usted quiera, y vera como se forma una cola detrás de usted. En la cola de la guagua de la Habana hay una química. Un compromiso, una empatía entre sus integrantes. Por ejemplo: Se puede llegar a la cola y decir: - Por favor, quien es la ultima persona de la cola de la ruta 195 ? ... y te entienden!. O Puedes llegar y decir: - 95? - y también te entienden!.
La Habana es la ciudad más culta del mundo, donde se han hecho descubrimientos científicos inéditos. Por ejemplo, se ha logrado darle sabor a la temperatura, con la fabricación del " Frozzen ", que sabe a frío.
La Habana, ciudad con un medico por cada 120 habitantes, y 1 vendedor de aromatizantes por cada 10. Un medico por cada 120 habitantes! que cifra esa! Sólo superada por algunas ciudades de Venezuela.
La Habana es la ciudad libertad, donde se puede poner música a cualquier hora, donde se puede salir sin camisa, y botar basura donde quiera; incluso donde diga: No botar basura PNR. La Habana!, ciudad quE te desafía, que te seduce, que te dice: - A que no encuentras un teléfono público? La Habana donde se derrumban edificios, y se construyen parques, parqueos y organopónicos. La Habana, que como vieja coqueta le agradece la cirugía estética a Eusebio Leal con un guiño lascivo. La Habana que ha sido tomada por los Ingleses y por los orientales. La Habana donde los guapos se saludan con besitos, como si fueran mafiosos de la cosa nostra; donde los testigos de Jehová, que aman al prójimo como a si mismos, venden los aguacates a 15 pesos, como si fueran mafiosos de la cosa nostra.
La Habana donde las palmas dan plátanos, amarrados con una cinta roja. La Habana con sus lugares sagrados: Los leones de prado, los venados del zoológico de 26, los Pájaros del YARA; y Coppelia, la catedral del helado, la catedral del amor. Agarre a su pareja de la mano y llévela a Coppelia; pero no espere mas, no deje el amor para otro dia; el mismo lunes lleve a su pareja a Coppelia y disfrute del rico rizado de vainilla. Advertencia: Tenga cuidado no quemarse con el agua.
La Habana, con 2 periódicos: "Granma", para que te enteres de las noticias y "Juventud Rebelde" para explicártelas. La Habana, ciudad de los niños que juegan pelota en los jardines del Capitolio.
Tres primeras causas de muerte en la Habana:
infarto por encabronamiento con la luz;
infarto por encabronamiento con el agua;
fractura de cráneo por pelotazo mientras paseabas por el Capitolio.
La Habana, donde nadie se acuesta sin comer. ( Ya lo sabe, el día que usted no haya comido, no se acueste! ). A mi me encanta mi Habana! Mi Habana querida, yo la quiero! No como el amor ridículo a la tierra, ni a la hierba que pisan nuestras plantas. La quiero de verdad!. Cuantos recuerdos!. Cada plan tareco, cada salidero, cada tupición, cada bronca. Cada ripio blanco colgando en los balcones; cada balcón colgando de un ripio, cada bache. En mi Habana existen baches legendarios. Baches patrimonio natural de la humanidad. Baches de más de 60 años de existencia, baches que si pudieran hablar; narrarían la historia de la lucha de nuestro pueblo por la soberanía.
Mi Habana con su pueblo amante y conocedor del deporte; un pueblo que sabe que en el Karate, la parte de exhibición se llama: Catá, y la parte del combate se llama: Comité. Y mi pueblo, mi pueblo de la Habana, siempre esta en combate! Por eso en cada cuadra hay un comité. Dentro de la Habana, esta su Lawton: premio nacional al mercado negro 2011. Muchos nacieron en Lawton, viven en Lawton, y por lo que veo, morirán en Lawton.
Amigo europeo, ven a la Habana! Mi Habana te recibe con los brazos abiertos! ... mejor, con las piernas abiertas!. Ven a caminar conmigo por una ciudad que erradicó el racismo; por cuyas calles se pasean alemanes de 6 pies, con negras de 8 pies.
Yo nací en la Habana, y siempre me sentiré orgulloso de eso. Hasta ahora nacer en la Habana; no me ha traído problemas, ni prohibiciones... bueno, en realidad solo 1 - como nací en la Habana, no puedo ser policía. Entonces habanero, date cuenta del don que te ha sido otorgado.
Vives en la Habana! No en Madrid, no en Canadá, no en Miami; porque si vivieras en Madrid, serias madrileño, si vivieras en Canadá, serias canadiense, y si vivieras en Miami, serias de la mafia.
Quiere a tu Habana, a mi Habana, a nuestra Habana. No tienes agua? Ya lloverá! No tienes luz? Ya saldrá el sol! No tienes transporte? Bueno, ya eso es un poco más complicado!.
Cuando se pone el sol, me subo a una azotea, y miro el resto de mi Habana! .... Perdón!... los restos de la Habana!, porque yo, además de cubano, soy Habanero."
Nota: texto de Carlos Ruiz de la Tejera, por via da Galeria Sacramento
CAFÉ DA MANHÃ
Erica Hopper nasceu em Kansas City, estudou na “University of the Americas” em Puebla, Mexico, e na “San Diego State University”. Voltaria ao deserto em 1987. Pinta o contraditório do mundo e de cada indivíduo. Adiciona a sensação de viagem através de obstáculos presentes e passados, mergulha nas profundas dos seres, provoca mais viagens outras que cada um inventa.
Por Erica Hopper, o subconsciente é estimulado a abrir janelas que doutro modo talvez permanecessem com as gelosias cerradas. Em todas as obras da pintora, o grafismo oblíquo é fundo e condutor.
CAFÉ DA MANHÃ
Amy Kollar Anderson
Se a ficção de Huxley passasse ao vivido, teríamos o instrumento máximo da estabilidade social. E da desesperança... De um ovo 'bokanovskizado' sairiam noventa e seis gémeos idênticos que fariam trabalhar noventa e seis máquinas também idênticas. Fecundava-se, 'bokanovskizava-se' e teríamos o condicionamento social perfeito: a garantida aceitação pelo indivíduo da inevitabilidade do papel a desempenhar neste mundo. Mas não, a realidade não adumbra a ficção e ainda há direito ao desejo e à divergência.
Apesar da canibalização aos ideais saltarilhos da juventude, remanesce a saudável diferença entre os indivíduos e aspirações por mais e melhor. Competimos para alcançar os propósitos que nos movem. Por isso nos avaliamos desde a mais tenra à mais vetusta idade. Avaliar não pode ser bluff nem resumir-se a close-up ao objecto de avaliação - envolve técnicas, parâmetros e saber. É ato sério.
Pelas bandas lusas, o discurso colectivo congestionou de bitolas e critérios. Limitado o entendimento geral também por isso.
Nota: texto publicado hoje no "Escrever é Triste".
CAFÉ DA MANHÃ
Emoções desencontradas nas telas de Amy Kollar Anderson.
Autor que não foi possível identificar
Olhou os guindastes e os trolhas que lhe construíam novas paredes. O sobe e desce dos ferros. Mudança em frente. Que os móveis ficassem enquanto ela partia. Criar sítio novo. Casulo. Levar as telas, esculturas e cerâmicas. Fotografias de família que desemolduraria. Trapos, adereços e calçado. Álbuns e livros. Pouco mais. Com parcimónia, rechear o apartamento branco. Pintá-lo com sedas e musselinas. Talvez limas e ameixas. Talvez o fúcsia sintetizado pelo Leonhart Fuchs.
No minimalismo, reviver Elsa Schiaparelli e a rivalidade com Coco Chanel entre as duas guerras que rasgaram o mundo. Lembrar Dali, o vestido com lagosta impressa, o gigantismo do chapéu em forma de sapato. Arrojos idos e vindos. Fúcsia – a cor das meias dos toureiros, símbolo que rejeitava da Ibéria. Fascínio pela indecisão entre rosa, lilás e encarnado, pela conjugação de arte e ciência. Provocação que Yves Saint Laurent retomara e a seduzia ao rever na pantalha das memórias o laço imenso debruçado na Torre Eiffel.
Apeteceu-lhe abandono nos braços férreos do guindaste ali tão perto do aeroporto. Que a levasse e depositasse no ‘seisièmme arrondissement’. Em vez de trolhas, a Eiffel em fundo. O fúcsia enlaçado. O rio estrada de barcos-moscas com turistas em busca dos recantos e símbolos de Paris nas bordas.
Despedira o Santiago com habilidade. Evitara a “minha ou a tua?”, o “deixas o teu e levamos o meu, ou o contrário? Por mim, esteja contigo, as coisas não têm valor.” Estava certa de si: nem apetite, nem sentimento. Poisou-lhe um beijo flor nos lábios. Abreviou o fim sem entremeio de coxas, sussurros e gritos. Lembrou outra mão que um dia lhe amordaçara a boca, não fosse escândalo para os vizinhos a banda sonora do prazer. Ele menos livre que ela julgara. Preso a conveniências.
Por esse tempo, a janela larga sobre o Sado era fronteira de vícios inconfessados quando a noite chegava. Adivinhados. Depois, confessos. Ela ensaiara fuga vezes demais. Sem êxito. Atravessava a ponte e volvia sempre ao Sul perto. E não o queria, querendo. Guerrilha longa demais.
O Francisco dera-lhe mão e afeto que a puxara do inferno - carne e sentimento - pelo simulacro de amor que para si ela inventara e ele desesperava. Tão fácil mentir a quem era! E fora amante e apaixonada do Francisco, fizera planos _ vida junta num dia longe, porque não? Mas soubera da verdade que a mentira dele provou. Deles fez réu num processo sem delongas no tribunal dos sentimentos que acomodava. Quando a consciência era fogo esperto, recorria ao mesmo tribunal e fazia despacho breve.
Nota: publicado ontem no “Escrever é Triste”
CAFÉ DA MANHÃ
Do Guadalquivir para a Catedral.
Do ícone monumental para a gastronomia típica.
E, por toldos, ali tão perto as ruas a salvo da luz acalorada.
Porque no mundo já visto não perco hotéis míticos, o Alfonso III foi íman para a andarilha.
Madeiras, candeeiros e cerâmicas.
Na esplanada interior, fruição do olhar e do corpo.
CAFÉ DA MANHÃ
A menina desenhava outras como ela. Comprazia-se nos olhares e sorrisos que nas faces de setim via.
Nos primeiro ano do liceu, tentou diferente; todavia, o carvão resvalava para os rostos que enchiam o écran e as revistas da época.
Anos passados, atreve óleos sem passar do «lambidinho». Continua a tentar evoluir. Porque amanhã cumpre mais um aniversário, foi ao baú das memórias e abriu-o com doçura. Tanto de bom viveu! E vive, constatou.
CAFÉ DA MANHÃ
Tributo ao cinquentenário do “Love me do” dos Beatles ocorrido ontem. Também a 5 de Outubro, outro cinquentenário. Desta feita, o do primeiro filme da série 'Mr. Bond, James Bond' com Sean Connery. Para este, repenicado beijo na bochecha assim o apanhasse a jeito.
Anne Bascove
Há atrasado, publiquei o “Foram elas”. Nadesha, companheira de Ossip Mandelstam, Maria Bassova heroína numa narrativa do russo Boris A. Lavrenev, foram uns entre mais exemplos da importância das mulheres na história da literatura. É chegado o momento de abrir o veludo do palco sobre os homens que as trouxeram à ribalta.
Mandelstan, primeiro dos primeiros do ‘Acmeísmo’, poeta genial, apoiou com entusiasmo a ‘Revolução’. Por escasso intervalo de tempo, diga-se, ao não ter digerido a censura artística do regime, bem como a injusta execução de Gumilev. Opta pelo jornalismo, viaja e testemunha a miséria cruel das gentes do seu povo. A realidade vivida detonou a sua revolução íntima. Coerente, escreve, prenhe de ironia, o poema “Epigrama de Stalin” onde escorre ódio ao regime.
"Vivemos sem sentir..."
Vivemos sem sentir a Rússia em baixo,
não se ouvem nossas vozes a dez passos.
Mas onde houver meia conversa
– sempre se há de lembrar o montanhês do Kremlin.
Seus grossos dedos são vermes obesos;
e as palavras – precisas como pesos.
Sorri – largos bigodes de barata;
e as longas botas brilham engraxadas.
Rodeiam-no cascudos mandachuvas;
seu jogo: os meio-homens que subjuga.
Um assobia, um rosna, um outro mia,
só ele é quem açoita, quem atiça.
E prega-lhes decretos-ferraduras na testa ou no olho,
na virilha ou nuca.
Degusta execuções como quem prova uma framboesa,
o osseta de amplo tórax.
1934
Lido a amigos, indiscretos alguns, é salvo da pena de morte por Bukharin, conquanto não escape ao desterro siberiano. Nadesha acompanha-o. Assiste à destruição da obra de Ossip e ao seu final. Ressuscita os poemas ao reescrevê-los baseada na memória rigorosa que deles possuía.
Boris A. Lavrenev, através da ficção “O Quadragésimo Primeiro” escrita em 1924, inaugura a literatura soviética. Não isolado, é certo, mas surge como referência primeira. Na obra, a guerra civil entre o ‘Exército Vermelho’ e o ‘Exército Branco’. História de amor fadada à tragédia devida ao enamoramento de Maria Bassova pelo capturado tenente Nikolavevich dos «brancos».
Maria, atiradora dos «vermelhos» e famosa pelos quarenta mortos correspondentes ao número de tiros disparados, é destacada para controlar o inimigo. O tenente, portador dum segredo de guerra sobrevivera ao quadragésimo primeiro tiro de Bassova, é destinado a chegar inteiro ao quartel revolucionário. Entre dramas muitos, a posteridade romântica herdou cena de amor da militar referida no “Foram Elas”.
Nota: publicado no "Escrever é Triste"
CAFÉ DA TARDE
http://www.fazbot.eu/watch.php?v=102_3650321 " O QUADRAGÉSIMO PRIMEIRO"
Adoçantes
Peregrinando
Brasileiros